A balón parado

La pérdida de brillo en las selecciones menores


Los únicos títulos de real prestigio que ha conseguido la Federación Mexicana de Futbol, a través de sus selecciones nacionales, han sido en torneos con límite de edad: dos campeonatos del mundo Sub 17 y una medalla de oro olímpica.

Esos tres logros fueron conseguidos con entrenadores mexicanos a la cabeza: Jesús Ramírez, Raúl Gutiérrez y Luis Fernando Tena.

Los tres seguramente aprendieron de varias fuentes, pero no creo que nadie pueda decir que tuvieran un mentor ajeno a nuestro futbol, alguien que haya llegado con una cauda de conocimientos traídos del extranjero. Los tres se hicieron en casa.

Hoy, a la luz de los últimos resultados de las selecciones menores, pareciera registrarse una crisis de entrenadores que garanticen la alta competitividad que se ha alcanzado. El papel de la representación Sub 17 en el mundial de la India que está por concluir (con la final entre Inglaterra y España), fue bastante pobre, pasando literalmente de panzazo a la segunda ronda, de donde fueron echados con facilidad.

Se habla ahora de que en la Federación Mexicana de Futbol no están muy seguros de darle continuidad a Mario Arteaga y a Marco Antonio Ruiz, quienes han sido responsables de las selecciones menores en los últimos procesos mundialistas. No conozco las evaluaciones a las que han sido sometidos, a la distancia creo que sería un error sacrificarlos cuando se les ha invertido tanto en prepararlos.

Habría que entender que no todas las generaciones futbolísticas tienen el mismo talento... Pero también revisar si esa detección de jugadores jóvenes no se ha pervertido por la aparición de vicios muy típicos en estas edades: promotores y sus intereses, influyentismo también, entre ellos.

Y si se decide revelarlos porque hay causas justificadas para ello, ojalá se tenga presente que quienes han triunfado en estos escaparates han sido entrenadores mexicanos, cien por ciento hechos en este país.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo