A balón parado

La pérdida de competitividad que no debe tolerarse

Si no sucede una desgracia hoy en la noche en el Azteca, el América será el único representante del futbol mexicano en las semifinales de la Concachampions.

Habrá que reconocerle a los dirigidos por Gustavo Matosas la capacidad para llegar a esta instancia… Pero al mismo tiempo es una nota triste pues nos veníamos acostumbrando a que en esta instancia en los últimos años, había tres o hasta cuatro equipos de la Liga MX.

La tendencia ha sido negativa y bien puede llegar a darse el caso, hasta en este torneo, en el que el futbol mexicano no tenga un equipo campeón, es decir, que sea otro club de la Concacaf quien represente en la región en el Mundial de Clubes.

El tema puede relajarse si el América consigue quedarse con el campeonato, pero no debería dejarse de lado un análisis centrado en la falta de competitividad y de reconocimiento internacional de nuestro futbol.

Habría que preguntarse de forma inicial si esta perdida de capacidad se debe a una falta de interés o si esta obedece a que los rivales han sido mejores y son mejores.

Cualquiera fuera la razón, habría que preocuparse.

Si el punto radica en la definición de que lo único que importa es la Liga MX, estaríamos hablando de una enorme mediocridad, de un reducido alcance de miras, de una visión aldeana incompatible con los tiempos globales que corren.

Pero si el mal se sitúa en que los rivales del área tienen mejores jugadores y entrenadores, que sus propuestas futbolísticas han rebasado a las nuestras, estaríamos hablando de un abandono inexplicable, algo que debería de generar una automática intolerancia.

El peor escenario ante fracasos como el del Pachuca anoche en Montreal, sería el de la indiferencia y autosuficiencia. Y lo más factible es que este es el que se de. No hay capacidad para revisar estos asuntos con sentido de urgencia, ni tampoco se sabe cómo tomar medidas para resolver las cosas.

rafael.ocampo@milenio.com

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