A balón parado

La peor noticia que el América podía recibir

Dice Ricardo Peláez que prefiere definir él la fecha de su adiós como presidente del América, a que lo despidan algún día. Habrá que creerle, por supuesto. No es Ricardo un hombre que no hable de frente y con honestidad.

Se podrán argumentar algunas otras razones en paralelo para explicar el por qué uno de los directivos más exitosos en el futbol mexicano en los últimos años dejará a su equipo al termino del presente campeonato. Desgaste, ganas de cambiar de aires y de ritmo de trabajo, deseos de compartir más tiempo con su familia, tiempo para viajar y capacitarse conociendo a detalle proyectos de gestión deportiva exitosos, sobre todo en Europa. Pero habría que aceptar que el más importante es este de que optó por marcar él los tiempos de estadía.

Se podrá estar de acuerdo o no, pero esa una decisión inatacable en el sentido de que cada quién determina, en ejercicio de su soberanía, el lugar y la hora para estar en algún sitio. El problema ahora es para el propietario del América. Emilio Azcárraga Jean tendrá que decidir al sustituto de Ricardo y la elección no será nada sencilla.

Antes de Ricardo, hace no mucho, pudimos cotejar como el nombramiento inadecuado de presidentes americanistas puso en serio riesgo al equipo. Con Michel Bauer, sobre todo... Pero también con anteriores a éste. Quizá la mayor enseñanza de esos tiempos consiste en saber que no se debe de poner ahí a personas cuyo único o principal mérito sea el de ser amigo del dueño o personajes exitosos en otro tipo de gestiones. Para dirigir al América lo primero que se debe de tener es conocimiento profundo del futbol, de los futbolistas propios, de los rivales... y estar dispuesto a vivir en ello.

A Ricardo sus enemigos le echaban en cara su obsesión por la perfección y el detalle, así como su espíritu combativo. Seguramente un personaje con esas características también desgastaba a sus propios dirigidos. Pero éstos, estoy seguro que muy pronto, lo van a echar de menos.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo