A balón parado

Lo peor sería quedarse callados

Habrá momentos más oportunos que hoy para analizar con detalle la actuación de la delegación mexicana en Veracruz 2014. El próximo lunes, por ejemplo, cuando los Juegos Centroamericanos y del Caribe hayan terminado.

Pero desde hoy se puede apuntar que la meta de medallas de oro que se plantearon como mínimo en la Conade, consistente en 129, va a ser muy complicada de alcanzar.

Esa es la verdadera lucha de los atletas y entrenadores mexicanos presentes en los Juegos, no la de ganarle a Cuba en este conteo, que se sabía era un imposible.

Al día de hoy, faltando cuatro días de competencias, el equipo mexicano acumula 88 preseas de oro, por lo que faltan 41 para cumplir el objetivo. Para llegar a él tendrían que ganar 10.25 medallas de oro por día. Complicado en serio.

Lo importante en todo caso, si se quedan muy cortos, cortos o en una de esas de panzazo se alcanza el objetivo, es saber las razones por las cuales la delegación nacional no pudo cumplir con sus expectativas mínimas.

Lo peor sería que se quedaran callados quienes desde cada federación o desde la propia instancia mayor que coordina el alto rendimiento, han asumido la responsabilidad de ofrecer buenas cuentas.

Platicando semanas antes con funcionarios y federativos ligados a este rol, coincidían en que el papel que se realizaría en Veracruz corría el riesgo de ser considerado al final un verdadero desastre. Entre los factores que mencionaban afectarían la actuación de sus atletas estaba el que las competencias se efectuarían en el mes de noviembre, al que es complicado llegar en lo más alto del rendimiento. También se hacía alusión al hecho de que no hubo tiempo ni condiciones para adaptarse a las condiciones climatológicas ni a las condiciones o retos de las instalaciones deportivas, pues no fueron entregadas en las fechas pactadas.

Lo que sea, pero será importante saber qué pasó.

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