A balón parado

La pelea que nadie esperaba

Tal como se están dando las cosas, apenas transcurridas cuatro jornadas del torneo, nadie podrá cuestionar que la disputa por no descender de categoría está resultando limpia y abierta, además claro está de dramática y consecuentemente interesante.

Con 39 puntos en disputa, o lo que es lo mismo, con 13 partidos por jugarse, la ventaja del Atlas respecto al Atlante se ha reducido a sólo 4 unidades.

¿Quién podrá decir ahora que los atlantistas no tenían nada que hacer en el torneo pues además de que jugaban muy mal, tanto que despidieron a su entrenador, se enfrentarían de forma inevitable a la red de intereses corruptos?

Cuatro puntos no son nada y la observación tan detallada que esta batalla deportiva ha generado impediría que si alguien quisiera hacer trampas, no fuera exhibido.

De hecho, la pelea no sólo es entre Atlas y Atlante, sino también puede verse involucrado el Puebla que perdió de local ayer ante el Chiapas.

En una Liga que tiene muchos pendientes, por supuesto. En una Liga que tiene fuertes problemas que arreglar, como el de la violencia, hay que reconocer que aporta un punto de credibilidad con este tema del descenso.

Es cierto también que el hecho de que hasta ahora nadie pueda documentar una transa, no significa que no pueda llegar a darse. Pero va a ser complicado, insisto, que esto pudiera pasar desapercibido. Y eso, que exista garantía de supervisión y denuncia también es un valor. No de la Liga, sino de medios y críticos.

Situándonos de regreso en la parte deportiva, falta ver qué sucederá con Tomás Boy. Se habla de que en cualquier momento puede ser despedido. Y es que la presión para Grupo Salinas, que recién adquirió al Atlas, se puede tornar inmanejable. Yo creo que Tomás se merece que le den más tiempo y hay más garantías de que los rojinegros puedan reaccionar con él al frente que improvisando otro liderazgo. Pero es cierto que el Atlas no juega nada bien.   

rafael.ocampo@milenio.com

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