A balón parado

La paz y unidad que necesita Pumas

Celebro el paso que dieron ayer en Pumas. La llegada de Guillermo Vázquez y Antonio Sancho, como nuevos responsables del proyecto deportivo, va a ayudar no sólo a que las cosas se serenen, sino a que en un plazo no muy amplio, todo vuelva a reencausarse.

   Creo que todos, empezando por el ingeniero Jorge Borja Navarrete, presidente del Patronato que administra y sostiene al equipo, han entendido que deben de mantenerse muy unidos para enfrentar con éxito los grandes retos que implica en estos tiempos habitar el mundo del futbol profesional.

   Pumas no tiene el dinero que sí tienen muchos otros equipos de la Liga MX. No lo tiene, ni dispone de las formas para hacerse de esas cantidades que llevan en algunos casos hasta el dispendio. Y que bueno que Pumas sea un club diferente, con fines ajenos al lucro, en el que cada peso que se saque del bolsillo debe de ser sumamente cuidado.

   Las decisiones que ha tomado el ingeniero Borja Navarrete no han resultado las más acertadas. No pudo Alberto García Aspe consolidarse como el directivo que se deseó. Algo casi idéntico a lo que su cuñado Ricardo Peláez le ha representando al América. Algún día se sabrá con más detalle qué pasó. Tampoco el regreso de Mario Trejo generó lo que se esperaba. Creo que Mario nunca se sintió realmente querido y necesario. Terminó por sentirse rodeado de un ambiente muy negativo, sumamente afectado por cuestionamientos que sintió fuera de lugar.

   El ingeniero Borja Navarrete tiene un carácter hosco y es retraído. Pero nadie puede poner en duda su amor por los Pumas, su conocimiento del medio y el deporte… Y sobre todo su honestidad. Cero transas ni chanchullos con él. Cero andarse haciendo el simpático con nadie.

   Nada me daría más gusto en estos días que el que a Pumas le vaya muy bien, pero muy bien. Por su gente, por su increíble afición. Pero también por el ingeniero Jorge Borja Navarrete.

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