A balón parado

¿Qué ha pasado, querido Gil? ¿Dónde diablos está la solución?

Tiene mucho sentido, tras los desastrosos arbitrajes que se han vivido en esta Liguilla del futbol mexicano, preguntarse de qué ha servido la llegada como mandamás a la Comisión de Arbitraje, de Edgardo Codesal. Y con él de Gilberto Alcalá, un queridísimo amigo mío, compañero de muchas batallas como comentarista en TVC Deportes.

Antes que enjuiciarlos, me gustaría muchísimo escucharlos, sobre todo a Gil, con el que muchas ocasiones platicamos de este asunto, él ya retirado como silbante, nada involucrado con sus antiguos colegas, más bien un frontal y conocedor crítico de ellos.

Gilberto expresaba su confianza en que con la instrucción y la cercanía adecuadas, los siempre cuestionados árbitros mejorarían notablemente su desempeño... Y pues que lo invitan a hacer ese trabajo... Uno debe entender que lograr cambios en problemáticas complejas cuesta, que no es cosa que se resuelva de la noche a la mañana... Pero lo que no es sencillo de asimilar es el ver que lo que parecía que en un principio funcionaba (las primeras semanas o meses de su trabajo), hoy se ha convertido en un real desastre.

Roberto García, Francisco Chacón, César Ramos...Los árbitros mejor cualificados y con mayor experiencia han reventado. De seguir así las cosas, tendrán que ser, decía alguien en broma, los propios Gilberto Alcalá y Edgardo Codesal los que tendrían que designarse para pitar los juegos de ida y vuelta de la final. Tan sencillo como que todos los demás estarían suspendidos por sus pésimas actuaciones.

¿Qué ha pasado querido Gil? ¿Qué explica este desastre? ¿Por qué no han podido limpiar la casa, enderezar el rumbo? ¿Qué o quiénes se los han impedido?

El tema es serio y grave. Si estos dos hombres, con una legitimidad absoluta pues fueron dos muy destacados árbitros no han podido ni pueden, ¿quién lo podrá hacer?


rafael.ocampo@milenio.com
twitter@rocampo