A balón parado

Un partido de futbol inoportuno y en un parque de beisbol

El esquema en el que se ha manejado la selección mexicana de futbol en los últimos años empieza a hacer crisis.

Cada vez gusta menos entre los directivos y propietarios el que el representativo nacional arme una agenda de partidos en Estados Unidos en fechas que no son consideradas FIFA.

Son partidos, además de incómodos, “moleros”, como los definió Ricardo Ferretti. No sólo por la calidad de los rivales, sino por las condiciones en las que estos enfrentamientos se aceptan jugar.

El que se llevará a cabo mañana miércoles será en un parque de beisbol, el Marlins Park, en el que ni siquiera cabe una cancha de futbol reglamentaria. Lo verán todos ustedes, será un campo más angosto, con un césped en parte improvisado... Además con una visión muy limitada para gran parte de los aficionados que pagarán un boleto para estar en las tribunas. Ya hace algunos años la selección jugó en el Coliseo de Oakland, de similares características.

¿Quién de parte de la Federación Mexicana de Futbol revisa este tipo de detalles? ¿En el contrato multianual que se firma con la empresa Soccer United Marketing (SUM) no se podría poner como condición jugar siempre en un campo con medidas reglamentarias y con un césped en excelentes condiciones?

Dudo mucho que en la llamada “Asamblea de Dueños”, Jorge Vergara, Jorge Borja Navarrete (Pumas) y algunos más que se les unan, vayan a conseguir que se rescinda el contrato que se tiene con SUM hasta el 2018, pero sí podrían exigir que los partidos no sean ante rivales tan gratuitos y sí en canchas que de verdad ayuden a conseguir un buen ensayo futbolístico.

Algo tendrá que poner en el cesto Decio de María, el presidente de la FMF, para acabar con este creciente descontento. No podrá negar que el actual estado de cosas es muy perfectible. Se trata de ganar dinero, pero éste se puede también conseguir dándole coherencia al proyecto. 

 

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo