A balón parado

Del Palencia aclamado, al Palencia repudiado

A la gran mayoría de los aficionados a los Pumas no solo les pareció lógica, sino hasta necesaria, la llegada a mediados de junio del 2016 de Francisco Palencia a la dirección técnica de su equipo. Hoy, al cumplirse 24 horas de su despido, pocos sino es que nadie, ha dado un paso al frente para defenderlo.

¿Qué sucedió en este año? ¿Los apoyos, el equipo que le armaron, era para tan pobres resultados? ¿Falló Palencia? ¿Fallaron los jugadores? ¿Falló la directiva?

Evidentemente, en casos así en el futbol, la responsabilidad es compartida. Pero si me apuran creo que quien no estuvo a la altura de las exigencias, quien erró por encima de todos, es precisamente Palencia.

La directiva que encabeza Rodrigo Ares de Parga no es que haya respondido a un clamor popular. Me consta que creyeron con verdadera fe en las condiciones como estratega del ex delantero. En la medida de sus alcances presupuestarios lo apoyaron, trayéndole jugadores que Palencia pidió y otros, como el chileno Nicolás Castillo, a quien querían muchos otros clubes por sus extraordinarias condiciones.

Palencia no tuvo la capacidad de generar un equipo ya no digamos campeón, sino protagonista o competitivo, un plantel que dejara la sensación de que venía creciendo y aunque se tardara un poco llegaría al nivel que sus seguidores esperan y quieren. No se notó su mano y si alguien se empeña en decir que sí pues entonces fue un estilo frágil.

Qué caso tan extraño el de Palencia y los Pumas. Llegó aclamado, generando comentarios positivos. Un año después se va repudiado, generando comentarios negativos. No siempre pasa esto en el futbol.

Eso sí, si el deseo de Paco Palencia es mantenerse activo como entrenador profesional de futbol, tendrá que hacer una fuerte autocrítica y corregir puntos que a lo mejor hoy no ve. Esperemos su balance. Y la otra: contratar un gran promotor-vendedor como su representante.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo