A balón parado

Que el dolor no los nuble

No solo Francisco Jémez tiene que responder por los traspiés del Cruz Azul. Y no hablo del gran veterano de este equipo, Christian Chaco Giménez, quien se hizo expulsar absurdamente casi al finalizar el primer tiempo del partido en el que se enfrentaron anoche al América, en los octavos de final de la Copa Mx.

Por más que se hable tras esta nueva derrota de la falta de espíritu, de compromiso, de lucha de los jugadores… Por más que se cuestione los métodos y formas del entrenador… Lo más certero, oportuno y hasta valiente es cuestionar a los directivos que armaron este plantel tan poco competitivo.

Del chileno Felipe Mora se llegó a decir que era una especie de David Villa (el veterano español que tras triunfar en equipos como el Barcelona, sigue brillando en la MLS de los Estados Unidos)… La realidad es que no se parecen en nada.

¿Para qué trajeron al volante argentino Alejandro Faurlín? Este hombre, que salió anoche como titular, ha padecido para encontrar un lugar hasta en el banquillo de suplentes.

El uruguayo Martín Cauteruccio, que metía goles en el San Lorenzo de Almagro de la Liga argentina, parece todo menos un centro delantero efectivo… Y así, se puede hacer un recuento puntual y preciso de cada uno de los refuerzos que han llegado en los largos y duros últimos años.

¿Quién los contrató? Hasta dónde se sabe, dinero no les ha faltado a esos directivos. Hoy el Cruz Azul sucumbe por la falta de buenos jugadores de futbol, de esos que pesan, de esos que deciden partidos. La Máquina se ha quedado sin figuras, no tiene estrellas. Su mejor jugador, además el más querido, es el veterano Chaco Giménez, que ha fallado dolorosamente en momentos decisivos, en juegos en los que no puede fallar.

Han fallado los directores deportivos y los jefes de estos. Es un equipo que manejado de esta manera no tiene ni tendrá remedio. Qué lástima por tanto seguidor que al día de hoy todavía tienen. 

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