A balón parado

¿Cómo? ¿Por qué a las diez de la noche?

Me parecen más que justificadas las posiciones que exigen una explicación del gobierno del Distrito Federal por el hecho de permitir que el partido entre los Pumas y el América, correspondiente a la primera ronda de la Liguilla, se haya programado a las 10 de la noche de mañana miércoles.

Autorizar un juego de futbol a esa hora implica asumir demasiados retos innecesarios. Si todo arranca a tiempo, el partido terminará a eso de las 12 de la noche, con el metro y el metrobús ya cerrado, dejando a miles de aficionados que necesitan el transporte colectivo para llegar a sus hogares, en la necesidad de buscar un taxi o algún otro medio alternativo.

Pero implica sobre todo una enorme tensión en el terreno de la seguridad. No es lo mismo montar un aparato de vigilancia a la luz del día que en la penumbra de la zona, un campus estudiantil con gran cantidad de zonas arboladas por un lado y un fraccionamiento residencial, como lo es el Pedregal, por el otro.

Es verdad que en el Olímpico de Ciudad Universitaria se han llevado a cabo partidos nocturnos sin grandes líos... Pero pocos con el poder de convocatoria como el que conlleva un Pumas vs América.

Y ninguno en los últimos años con antecedentes de violencia tan frescos y cercanos de como el que se registró hace unos días cuando a partir de la irrupción de un agente judicial hubo heridos de bala y quema de vehículos en plena avenida Insurgentes, a unos pasos del estadio.

¿Por qué no jugar el partido a las 4 o a las 5 o a las 6 de la tarde?

Ya veremos qué nos dice hoy el gobierno del Distrito Federal, si decide apoyar el juego a esa hora o de plano solicita modificar el horario. Y bajo cualquier escenario saber de primera mano en qué va a consistir el operativo de seguridad no sólo de mañana, sino del próximo sábado que se jugará el partido de vuelta a partir de las 17 horas en el Estadio Azteca.  

 

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