A balón parado

Que no les gane la cobardía, por favor

No es lo mismo perder un clásico ante el odiado rival, que perder una final. La primera final, además, que registra la historia del futbol mexicano entre Rayados de Monterrey y Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Espero que este factor de riesgo, que elevará los niveles de escarnio hacia el derrotado a sitios jamás antes alcanzados, no genere la versión más conservadora que se haya visto de estos dos equipos.

Ojalá que hoy, que juegan de locales, los Tigres de Ricardo Ferretti salgan a comerse la cancha de los Rayados y arriesguen y busquen goles y el triunfo. Sería un suicidio intentar resolver la final en un solo partido, pero alguno tiene que tomar la iniciativa.

Pero lo dudo. Presiento que el miedo a perder la final va a terminar por imponerse y ambos equipos, en los dos partidos, serán extremadamente cuidadosos.

Pero vale la pena recordarles a los aficionados y a los propios integrantes de los equipos, que de cualquier forma alguno va a perder y el otro va a ganar. Qué mejor que cualquiera de estos dos escenarios se registre a partir de la mejor versión de dos clubes que se han caracterizado por desplegar un juego atrevido, plagado de enormes talentos en cada línea, pero sobre todo a la ofensiva.

Es mejor morir de algo a morir de nada. Hay muchísimos ejemplos de esto último. Finales tensas, plagadas de recursos defensivos, con jugadores amarrados en sus recorridos, dedicados a destruir el juego, en espera del contragolpe.

Lo peor de una final es que se defina, tras un largo cero a cero en los dos juegos, con un gol medio accidental de último minuto.

Los dos entrenadores tienen la llave para el espectáculo. Tienen la experiencia sobrada de lo que representa en términos negativos jugar una final con miedo.

Hay un rol importante que deben de jugar los aficionados de los dos lados, normalmente magnánimos con sus jugadores y entrenadores. Ahora no estaría mal que presionen y pidan que sus equipos salgan a atacar, que los obliguen de sana manera a alejarse de sus miedos.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo