A balón parado

¿Por qué estos niños tricolores sí ganan?

La selección mexicana de futbol Sub 17 jugará la Final del Campeonato del Mundo de la especialidad el próximo viernes contra su similar de Nigeria. No cuesta trabajo ya digerir esta noticia.

Los chavos mexicanos juegan muy bien al futbol. Lucen estupendamente preparados, en lo mental y en lo táctico, al parejo de equipos nacionales tradicionalmente poderosos como Italia, Brasil y Argentina. Equipos a los que por cierto, los dirigidos por Raúl Gutiérrez, eliminaron en octavos, cuartos y semifinales, respectivamente, de esta competición que se juega en los Emiratos Árabes Unidos.

Al mérito incuestionable de los jugadores que componen el plantel y del citado entrenador (campeón del mundo ya en el Mundial Sub 17 pasado jugado en México en 2011), hay que añadir que el éxito en esta categoría llega de la mano de medidas y proyectos muy concretos.

Por ejemplo, la creación de lo que puede llamarse la Liga o torneo de clubes Sub 17, que no es otra cosa que la réplica de la competición de Primera División, pero con los jovencitos de 15, 16 y 17 años. Cómo ha ayudado esto, que a la par de un Santos-América se juegue el respectivo partido pero con los integrantes de sus fuerzas básicas. No es fácil costear y mantener esto.

Pero también el hecho de que una vez que se selecciona a los mejores muchachos y se integran a la selección nacional, cuentan con recursos para conformar un plan de trabajo ambicioso, con giras y participación intensa en torneos internacionales.

Aquí se emplea gran parte de las utilidades de los partidos amistosos, a veces incómodos e inexplicables, que juega la selección mayor en Estados Unidos.

Nada en el futbol de alta competencia es hoy producto de la casualidad.

Así que hay mucha gente a la que hay que reconocerle su muy buen trabajo una vez que este juvenil Tri ha llegado a una nueva final. En los clubes que aportan talento y en mismísima FMF.

rafael.ocampo@milenio.com · twitter@rocampo