A balón parado

Belichick no es Trump

Qué absurda piel tan sensible de pronto nos descubrimos. Ahora resulta que el coach de los Patriotas, Bill Belichick, ofendió al pueblo mexicano por declarar, a su regreso a Estados Unidos, que su equipo tuvo la suerte de no enfrentar en las horas que estuvo en la capital del país, un desastre natural como el que muchísimos vivimos el pasado 19 de septiembre.

   Se ha hecho una hoguera para quemar al estupendo entrenador. Hasta la saciedad se ha revisado, por parte de periodistas serios, palabra a palabra de lo que dijo. Poniendo todo en el adecuado contexto, la conclusión es simple y sencilla: no hay nada que reclamarle. Pero muchos otros, igual que miles de aficionados que se expresan en redes sociales, se han recreado en el linchamiento.

   Yo soy de los que no ven ofensa alguna en lo declarado por el jefe de los Pats. Ni en el tono, ni en el fondo, ni en la forma.

   Muchos de los que sufrimos en carne propia los últimos sismos en la Ciudad de México, seguimos con el temor de que algo tan grave vuelva a sacudirnos. ¿Cómo no entender que sienta algo así una persona que vivió esto en la lejanía? ¿Cómo no entender que un extranjero tenga miedo o terror de que le pase algo así de traumático cuando por alguna razón viene a nuestra ciudad?

   Es como si el señor Belichick se declarara ofendido porque algún visitante reconocido de nuestro país, fuera a Estados Unidos y dijera a su regreso que sintió temor de que algún desequilibrado mental apareciera cargado de armas y se pusiera a disparar de forma indiscriminada.

Esa piel tan sensible solo nos lleva al ridículo y a la debilidad. Debemos de tener la capacidad como sociedad de centrarnos en lo importante, abandonar estos ataques públicos de llanto colectivo.

   Hemos conocido verdaderas descalificaciones hacia el país y sus habitantes en los últimos meses. Eso que ha dicho Donald Trump es verdaderamente una agresión, no lo que dijo Belichick.  

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo