A balón parado

¿Puede el América evitar ser goleado por el Real Madrid?

El Mundial de Clubes debe acabar cuando cualquiera de los equipos que cada diciembre llega a él representando a la Concacaf, debe enfrentar al campeón europeo. Sea en semifinales o en la mismísima final, así debe o debería ser.

Por ello no hay lugar para ninguna posibilidad de sorpresa. El más inconsciente fanático de las Águilas del América, que tras su victoria ante el Jeonbuk de Corea del Sur pasaron a la ronda de semifinales, así lo tiene o debería de tener asimilado. El América contó con la desafortunada suerte de que en su llave, si ganaban ese primer partido, irían nada más y nada menos que contra el Real Madrid.

Lo que tiene que buscar ahora Ricardo La Volpe es evitar ser humillado, es decir, inmisericordemente goleado por la escuadra dirigida por Zinedine Zidane.

¿Cómo le va a hacer? ¿Tiene este América los recursos para pretender tener más la pelota que los blancos?

En sentido diferente, ¿tiene este América la capacidad para tirarse atrás con dos líneas de cuatro y apostarle todo al contragolpe?

El atrevido La Volpe que conocimos hasta antes de que llegara hace meses como sustituto de Ignacio Ambriz al timón del América, seguramente no habría durado ante esta disyuntiva. Hubiera optado por agredir con dos defensas laterales o carrileros adelantados. Ese La Volpe hubiera preferido que le metieran goles, pero no irse con la frustración de no haber atacado.

Pero este señor conservador y cuidadoso que ahora dirige al América (que sabemos que es La Volpe solo por su bigote y fastidio acuestas) seguramente va a salir a aguantar atrás lo más que pueda. Aunque le metan uno, dos o hasta tres goles, así seguirá... La Volpe sabe que de regreso a México, tras disputar el tercer lugar de este Mundial, les espera una final a dos partidos contra los Tigres... no pueden regresar a México con un 5-0 o un 6-0 o más goles en contra.

La Volpe seguro está pensando entonces cómo garantizar ante el Real Madrid la derrota más honrosa posible. Llegar inclusive a definir el partido en penales luce demasiado atrevido. Esto no es tirarse al piso, ni cultivar la cultura de la derrota. 

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo