A balón parado

Pensándolo bien y siendo realistas, la candidatura tripartita es un éxito

A muchos hubiera gustado que ayer al mediodía, el presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Decio de María, anunciara que nuestro país tendría una participación realmente protagónica y relevante en la candidatura de la Concacaf que reclama la sede del Mundial del 2026.

No sabemos qué tipo de negociación se registró entre los presidentes de las federaciones de futbol mexicana, canadiense y estadunidense. Pero todo indica que lo más que se pudo conseguir es ese paquete de 10 partidos de un total de 80 que conformarán el programa de esa Copa del Mundo, la primera que incluirá a un total de 48 selecciones. Está por verse si uno de esos encuentros es el juego inaugural.

Otros 10 de esos partidos irán a Canadá y el gran paquete de 60 juegos se lo quedarán los Estados Unidos. Entre ellos, las dos semifinales y la final.

Analistas y editorialistas han coincidido en que México fue a recoger migajas en este anuncio tripartito emitido desde Nueva York. Pero seamos realistas y honestos. Si no es de esta forma suena imposible que un Mundial pueda ser jugado nuevamente en el país.

Entonces, aunque suene complicado reconocerlo en un ambiente acostumbrado a la crítica y al desconsuelo, el anuncio de ayer debe ser considerado un éxito para la federación que preside el señor De María.

Los Estados Unidos podrían haber lanzado en solitario su candidatura sin ningún problema. Tienen infraestructura deportiva y turística de sobra. Si se empeñan en construir nuevos estadios será porque lo quieren, no porque les hagan falta.

Confieso que me costó un poco llegar a esta conclusión y que por algunas horas recorrí también esa ruta que concluía en que si es tan poquito lo que nos ofrecen mejor haber dicho que nada. Pero en serio, pensándolo bien y en frío, México solo tiene que ganar con este formato. Lo otro hubiera sido solo enviar turistas y ver cómo se comían el pastel los otros dos.  

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