A balón parado

Si se muere, que sea por algo

El tema no es si la selección mexicana de futbol quiere o no salir a jugar de forma ofensiva en unas horas contra su similar de Croacia. El asunto está en ver si puede o no jugar de una forma que le garantice permanecer más tiempo en campo del rival y con llegada garantizada a la portería enemiga.

El estilo de Miguel Herrera es ofensivo pero poco a poco ha ido moderando aquella forma atrabancada de buscar el gol. Ahora el Piojo busca ser un entrenador equilibrado con la idea firme de atacar pero sin descuidar su defensa.

Por ello no veo que el partido que se jugará en Recife vaya a resultar muy diferente al que ya jugó el Tri en Natal (contra Camerún) y en Fortaleza (contra Brasil). Miguel sabe muy bien que si sale a jugar de forma inocente, generando espacios debido a su desesperación por anotar, cometerá un gran error.

¿Entonces en qué consiste el compromiso del equipo mexicano para enfrentar un partido temible por las consecuencias negativas que puede acarrear cualquier error?

Pues simplemente en buscar el triunfo y en no salir a encerrarse a buscar el empate.

Con las imposibilidades que otorga la falta de talento ofensivo y capacidad para meter el gol se puede decir que aún ante los brasileños, Herrera mantuvo ese compromiso. Ahí están los cambios que ordenó en el segundo tiempo.

Como sea, la responsabilidad de los delanteros, sea los que ponga el entrenador, va a ser mayor que nunca. Si el Tri queda finalmente eliminado será porque gente como Oribe Peralta, Chicharito, Gio, Jiménez, Pulido, no supieron estar a la altura.

No veo problemas en la defensa, donde todos, empezando por Guillermo Ochoa, se han comportado de forma extraordinaria.

En fin, de algo de lo que sí estoy completamente seguro es de que la selección saldrá perfectamente mentalizada, con maestros en este arte como Ricardo Peláez y el citado Herrera. Si al final se muere, en esta ocasión, será por algo.   

 

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