A balón parado

La moda de ser un León Negro

Si lo que presenciamos en el Estadio Jalisco el sábado pasado por la noche es real, y no habría por qué dudarlo, nadie debería estar preocupado por el presente y el futuro de los Leones Negros, el equipo que estará de regreso en la Primera División del futbol mexicano tras 20 años de ausencia.

55 mil espectadores se dieron cita para apoyar a este equipo, la enorme mayoría de ellos portando distintas versiones de la camiseta oficial, en la que sobresale por supuesto la de rayas verticales negras, amarillas y rojas. Y muchos miles más se quedaron sin boleto de acceso, imposible de albergar el viejo estadio de la Calzada Independencia a tantos que querían presenciar de cerca este momento.

Y es que un equipo con tantos aficionados de carne y hueso, como los tiene el que representa a la Universidad de Guadalajara, cuenta con lo más importante que se requiere para fincar un proyecto exitoso en todos los apartados que componen este deporte.

Si quienes manejan a este equipo desde las más altas esferas de la segunda universidad pública más grande del país (después de la UNAM), son inteligentes, sabrán encontrar los caminos para hacerse de recursos que les permitan presentar un plantel competitivo, así como para fortalecer su estructura de fuerzas básicas que, está muy visto ya, es lo que se requiere para generar jugadores con identidad. Está claro que el dinero no debe de proveer del presupuesto de la casa de estudios.

El esquema que deben buscar imitar los Leones Negros es el del Patronato que maneja administrativamente a los Pumas de la Universidad Nacional. Pero de inicio ya tienen que saber negociar muy buenos contratos por derechos de televisión, por anuncios en su uniforme y estadio, por la marca que los vestirá. Y revisar muy bien cómo mantienen el flujo de asistentes a sus juegos de local e incrementar el poder de una marca que, al menos en Guadalajara, está de moda. 

 

rafael.ocampo@milenio.com

twitter@rocampo