A balón parado

La final de hoy, que se aleje de cobardías y sospechas

De verdad que hoy lo primero y casi único que uno debeesperar de quienes componen los planteles del América y del León, es que no se traicionen.

Decir que no se acobarden es prácticamente lo mismo. Decir que el León debe salir a atacar, a intentar dominar el juego, a no jugar al contragolpe. Pese a que vaya ganando por dos goles.

Del América no puede esperarse nada que no sea un planteamiento ofensivo intenso e incesante. Tomando todos los riesgos que ello implica.

Fuera de la cancha queda una buena reflexión. Si el León llegó hasta este partido y con una ventaja que lo tiene casi acariciando el trofeo es porque no hay mano negra, porque no hay juego sucio que lo impidiera.

Y digo esto porque algunos, durante mucho tiempo, han especulado, han sugerido que al ser propiedad este equipo de un empresario que no es bien visto por los grupos que han dominado el futbol (hablo de Carlos Slim), algo se haría desde el arbitraje para dejarlos fuera siempre.

El hecho de que están en una final, con dos goles a favor, insisto, ya podría destruir cualquier duda. Pero si hoy el equipo arbitral encabezado por Roberto García (el mismo que se encargó hace algunos años de que Cruz Azul no  pudiera coronarse en Toluca), se equivoca en contra del León, volverán los dichos y todo se instalará en que le robaron a Slim.

Así que ojalá estemos hablando por ahí de las 8 o 9 de la noche de un arbitraje impecable, parejo y justo.