A balón parado

La misteriosa y difícil decisión de entender a Rafa

¿Qué lleva a un futbolista con una carrera exitosa, a sus 35 años, a emprender una aventura en una liga agreste y exigente, alejado además de los reflectores que iluminan la atención de un público que lo mima y reverencia?

Sólo Rafael Márquez lo podrá responder.

El capitán de la selección mexicana de futbol en el pasado mundial de Brasil aceptó una oferta para jugar un año, con opción a otro, en el modesto Hellas Verona, de la Serie A italiana.

Deja el León, donde ha sido bicampeón, donde seguramente gana muy bien, en donde ha visto incrementar su popularidad hasta convertirse en el futbolista mexicano más contratado por patrocinadores...

Se va a un equipo que en su historia de casi 100 años ha pasado más temporadas en la segunda división que en la primera. Se traslada a un club que en la campaña 2013-14, la que marcó su regreso a la máxima división del calcio, terminó en el décimo sitio. Y sobre todo llega a un plantel sin grandes aspiraciones para la temporada que iniciará a fines de este mes, o al menos eso dice su política de fichajes que sólo lo incluye a él como figura.

Completa todavía más el cuadro complicado de entender el saber que la ciudad de Verona no ofrece los atractivos de las grandes capitales o urbes mundiales. Es una ciudad hermosa es cierto, pero no es Milán, ni Roma, ni Turín... Ni Nueva York, Londres o París.

¿Cuánto le podría estar pagando más el Hellas Verona que el León? No creo que mucho más, vamos, ni siquiera creo que más.

Vamos a ver qué dice Rafael Márquez a todo esto.