A balón parado

El milagroso renacer de la selección preolímpica

De los 20 jugadores con los que trabaja ya Raúl Gutiérrez, entrenador de la selección nacional Sub 22, cuatro pertenecen al Pachuca y tres al Guadalajara. Y sólo son siete los futbolistas que provienen de estos dos equipos porque no se les puede pedir más. Tuzos y Chivas han llegado a un punto en el que estos juveniles son parte fundamental de su primer equipo.

Por lo que sabemos, si hubiera podido, Gutiérrez habría llamado en esta lista de 20 jugadores con los que buscará en unas semanas el pase a los Juegos Olímpicos de Río, a otros cuatro de los rojiblancos. Y seguro también hay más elementos del Pachuca que le llaman la atención.

Este particular asunto genera todo un informe sobre la forma en la que los 18 equipos de la Primera División están trabajando sus divisiones inferiores o fuerzas básicas. Pero de esto hablaré en otra columna.

Por el momento me centro en la negociación exitosa que logró la Dirección de Selecciones Nacionales para que las Chivas y el Pachuca prestaran a estos siete jugadores y se conformara un grupo muy atractivo y también presumiblemente muy competitivo.

Y reitero el adjetivo de exitosa pues al margen de relativos acuerdos directivos, se sabe bien que los equipos no tienen la real obligación de prestar a sus elementos para partidos que no están programados en Fechas FIFA… Y se sabe también que había una manifiesta renuencia, al menos de Jorge Vergara, para prestar a cualquiera de sus jóvenes en medio del infierno que vive su equipo, que desesperadamente busca alejarse de la amenaza del descenso.

Una Dirección de Selecciones Nacionales que ha actuado de forma tan vacilante en la búsqueda del entrenador que se hará cargo del equipo mexicano durante la eliminatoria mundialista, por lo pronto dio una buena. El Potro Gutiérrez dispondrá de un buen equipo.

 

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