A balón parado

La casi milagrosa transformación de las Chivas

No se equivocó Jorge Vergara al despedir a José Manuel de la Torre y contratar en su lugar al inexperto entrenador argentino Matías Almeyda. Varias semanas después de que esto ocurriera, y a la luz de los resultados que han obtenido las Chivas, bien puede decirse esto sin temor a que alguien lo cuestione.

Merece algo de reconocimiento en este punto el propietario del equipo más popular del país. Habitualmente, y con argumentos, se elaboran de Vergara juicios sumarios que califican su gestión como desastrosa. Ahora, así sea por el momento, esto no ha sido así.

Los rojiblancos juegan realmente bien al futbol, mucho mejor que como lo hicieron durante el torneo pasado, en el que llegaron a clasificar a la Liguilla y fueron subcampeones de la Copa MX.

Son los de Almeyda un equipo agresivo, que ataca muy bien por las bandas, intentando llegar siempre hasta la línea de fondo... Todos los jugadores marcan y muerden al rival cuando no tienen la pelota... Y cuando la tienen en su poder intentan también tocarla por abajo, con movilidad y precisión.

El entrenador argentino, calladito, ha logrado que uno a uno los integrantes de su plantel incrementen su nivel de juego. La noche del miércoles pasado, cuando eliminaron al Toluca, jugaron varios elementos que no son titulares en la Liga y lo hicieron muy bien. Hablo de los atacantes Carlos Cisneros y Javier López, del defensa central Basulto, del mediocampista Michael Pérez...

Chivas realmente promete. Puede ser campeón de Copa. Estoy seguro que le va a dar una gran pelea al León. Y se va a salvar, sin mayores apremios de su mayor amenaza, que es el descenso. Se ve complicado que su cierre de torneo sea tan brillante como para meterse a la Liguilla, pues eso no depende cien por ciento de ellos. Pero de que el equipo es uno muy diferente y para bien al que entrenaba el Chepo, ninguna duda.

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