A balón parado

Tras las filtraciones, la realidad americanista

El América tiene buenos filtradores. O tenía, ya no se sabe con tanto personaje despedido. Se publicó hace semanas lo que finalmente se concretó ayer. Miguel Piojo Herrera fue presentado como entrenador del equipo.

Ricardo Peláez se fue ya. José Romano también ya es historia. Y llegaron Santiago Baños, Alfredo Tena y el Piojo.

No hay misterios en el América. Todo se sabe. O se sabía.

¿Qué más se puede adivinar?

Que con Miguel al frente el equipo se va a partir el alma, que se entregará al mil por ciento, que no dejará ninguna pelota por perdida… O que el América intentará a como dé lugar rebasar a las Chivas en el número de títulos.

Eso es casi una obviedad.

La realidad es que el América tendrá que reforzarse muy bien y con buenos jugadores. Casi uno por línea, incluyendo la portería, en donde de lesionarse el titular Agustín Marchesín, el panorama no luce muy alentador con un suplente de reducido nivel.

En la defensa, hablando de la zona central, el equipo requiere velocidad y mayor disciplina… En el medio campo hace falta un eje recuperador de balones con mayor autoridad y en el sector ofensivo mucha mayor creatividad e inventiva… en el eje del ataque hace falta más presencia en la definición.

Mal haría el América si considera que con la sola llegada del Piojo las cosas se pondrán hacia arriba.

Y por encima de todo, el club debe de cuidar una peligrosísima tendencia a la protesta fácil, a la indisciplina que se proyecta de la zona de dirección a la cancha. El América debe cuidar muchísimo alejarse de la soberbia y dedicarse a jugar y a sacar lo mejor de cada quien.

Solo así el equipo podrá realmente afinar un proyecto inacabado como fue el de Miguel en su anterior gestión. El título contra el Cruz Azul fue emotivo, alucinantemente dramático, pero no necesariamente merecido.

Hay quienes creen que todo con el Piojo al frente fue perfecto. Les falta memoria y quizá información. 

rafael.ocampo@milenio.com

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