A balón parado

Se acabó la Liga donde cualquiera le podía ganar a cualquiera

Hoy se cierra el mercado de verano en el futbol internacional. Con excepción de la Liga española, que consiguió extender hasta el viernes la posibilidad de vender y comprar jugadores, todas las demás competiciones tendrán que cerrar sus plantillas.

Es probable que al momento de leer estas líneas, el Barcelona haya tenido que pagar entre 150 o 160 millones de euros para hacerse de los servicios del brasileño Coutinho, que pertenece o pertenecía al Liverpool de la Premier League inglesa.

Una cifra escandalosa pues hasta hace escasos dos meses este mediocampista ofensivo no rebasaba los 70 u 80 millones de euros de cotización.

El problema es que el poderoso jeque árabe propietario del París Saint-Germain decidió enloquecer el mercado al pagar los 222 millones de euros estipulados como cláusula de rescisión de su contrato con el Barcelona.

Hoy cualquier jugador talentoso o reconocido en Europa vale un dineral. Para cualquier equipo, no sólo para el Barcelona. Esta absurda espiral inflacionaria no tiene revire.

Hay que ver cómo termina impactando negativamente en el futbol mexicano. Ya de por sí el mercado del futbol nacional presentaba unas cifras irreales.

¿Qué dirán ahora los directivos que en su momento, con más timidez que otra cosa, plantearon tomar medidas para controlar el mercado, para situar los valores que se manejan en las diferentes transacciones en función de sus reales ingresos?

Hoy más que nunca los directivos de la Liga Mx deberían establecer acuerdos y reglas que lleven a que su competencia no se divida fatalmente entre ricos y pobres. Estamos a punto de ver algo que hasta ahora hemos evitado en México: que la obtención de títulos esté realmente condicionada por el poder de la cartera. Hasta hoy es tan pareja la Liga que de verdad cualquiera le puede ganar a cualquiera.

Y eso, aunque reneguemos de todo tan de vez en vez, ha tenido su encanto.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo