A balón parado

El mensaje de Alfredo Castillo, ¿austeridad o exigencia?

El martes pasado, el director de la Conade, Alfredo Castillo, anunció que no habría premios económicos por parte del gobierno federal para los atletas que obtengan medalla en los Juegos Panamericanos de Toronto.

Lo único que habrá al final de este evento, que se inaugura mañana, dijo el funcionario, es una evaluación para saber quiénes de esos atletas se quedan en CIMA (Compromiso Integral de México con sus Atletas), un sistema que fue creado en 1998 para proveer a los mejores deportistas del país de los recursos necesarios que les garanticen la mejor preparación.

No hubo, al menos ese día, más palabras. Como se ha documentado suficientemente, la decisión de Castillo va en sentido contrario a lo que al menos dos de sus antecesores determinaron para unos mismos Juegos. Hace cuatro años, en Guadalajara, Bernardo de la Garza otorgó 300 mil pesos por cada medalla de oro, 150 mil por las de plata y 75 mil por cada bronce. En la edición de Río de Janeiro 2007, a Carlos Hermosillo le tocó otorgar 100 mil pesos por los oros, 50 mil por las platas y 25 mil por los bronces.

Cifras, al final nada escandalosas y muy manejables en un presupuesto, pues si de algo adolecen las representaciones mexicanas en estos eventos es de la fuerza para convertirse en aplanadoras y sus resultados son más bien raquíticos. Sobre todo cuando se actúa como visitante.

No creo pues que lo que haya motivado a Alfredo Castillo a anunciar que no habrá premios en esta ocasión sea una cuestión relacionada con la falta de dinero. Estoy seguro que el titular de la Conade quiere mandar un mensaje: Más que mimos, el deporte de alto rendimiento en México requiere un cuadro de exigencia y organización diferente.

Estoy de acuerdo con esto. Pero lo primero que tiene que lograr es que los atletas lo escuchen de su boca y que sepan que viene algo realmente bueno para ellos en los próximos meses. Si no, lo único que se provocará es una gran desmotivación.

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