A balón parado

La mejor afición es la mexicana

Pocos se explican el fenómeno que genera la selección mexicana de futbol cada cuatro años que se lleva a cabo un Mundial.

Y es que no se entiende cómo una selección que no ha ganado nada importante en este torneo y no sólo eso, una representación que no tiene reales esperanzas de ganar la Copa, pueda arrastrar a las multitudes que arrastra así estén de por medio miles de kilómetros.

Se entiende sí que casi 100 mil argentinos estén presentes en territorio brasileño. Además de tener frontera con Brasil, el equipo que lidera Lionel Messi es serio candidato a llegar a la final y repetir el “Maracanazo” que en el Mundial de 1950 protagonizaron los uruguayos.

Y se entiende por supuesto que aparezcan miles de hinchas holandeses, siempre candidatos a ganar su primera Copa del Mundo... O franceses, o alemanes, o italianos y españoles. Además, tienen dinero.

Pero ningún equipo perdedor atrae tanto aficionado como el que en esta ocasión dirige Miguel Herrera. ¿Qué pues es lo que trae a tanto compatriota a los Mundiales? ¿Usted tiene una respuesta? Yo los he visto en todos lados... En Estados Unidos 94, ni se diga... Pero en Francia (1998) y Alemania (2006)... Y en Corea-Japón (2002) y Sudáfrica (2010) fue lo mismo.

¿A qué se debe? ¿Es una cuestión ligada a la buena mercadotecnia que vende cualquier producto, sin importar la calidad que registre? ¿Es por tanta difusión que se le hace a la selección, foco de televisoras, diarios, páginas web y radios?

¿O es por el nacionalismo que nos pone chinita la piel cuando escuchamos el himno nacional y vemos ondear la bandera tricolor?

¿O es por nuestras inmensas ganas de ganar algo trascendente?

Lo que sea que explique al final este fenómeno, qué bonito. Y qué bueno que esté creciendo. Ahora sólo falta que en días como hoy, ese grupo de jugadores les responda como se debe. Hace falta un triunfo memorable en una Copa del Mundo. 

 

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