A balón parado

Una medalla que no debe, ni puede comprar impunidad

Paradojas de la vida, y del sistema… La primera medalla para México en los Juegos de Río 2016, y ojalá no la única, llegará de la Federación de Boxeo, cuya dirigencia fue una de las que más combatió hace unos meses el comisionado Alfredo Castillo.

Todavía no se sabe si lo que se colgará el púgil Misael Rodríguez será una medalla de oro, plata o bronce, pero está entre los cuatro semifinalistas y en este deporte se otorgan dos bronces. Así que la medalla está segura.

Un análisis profundo puede concluir que una historia, la del éxito de este boxeador, con la otra historia, la de las irregularidades federativas que detectó y denunció Castillo, no tienen nada que ver.

Es decir, la obtención de la medalla no exonera a nadie de actos deshonestos o ineficientes. Pero me imagino la enorme sonrisa con la que debe de estar viviendo este momento Ricardo Contreras, ese federativo tan duramente cuestionado por Castillo y por muchos personajes del deporte.

Habrá que revisar a fondo también qué hay detrás del éxito de Misael Rodríguez y qué tanto tiene que ver en él el apoyo de Contreras y la Federación de Boxeo. Y lo que resulte hay que decirlo.

Y por otro lado habrá que esperar a cotejar con cuánta fuerza regresa Alfredo Castillo de Río de Janeiro. En los últimos días se han desatado sus críticos, exponiendo historias que inclusive ponen en duda su honestidad.

Si Castillo regresa y es respaldado, como él espera, por su jefe el secretario de Educación Pública, y por el mismísimo Presidente de la República, reanudará su batalla contra los personajes corruptos que no han permitido el buen desarrollo del deporte de alto rendimiento en el país. Y uno de sus objetivos será el presidente de la federación que quizá le dé al país su única medalla olímpica en los juegos del 2016.

Esto se va a poner muy bueno. Una medalla no debe comprar impunidad, en eso creo que todos debemos estar de acuerdo. 

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