A balón parado

Qué manera de casi agradecerle a los gringos

Las dos caras que anoche mostró la selección mexicana de futbol, pese a que la del segundo tiempo haya sido la positiva, deberían de elevar altas señales de alerta.

   Cuando el partido estuvo serio, es decir en el primer tiempo, el equipo dirigido por Miguel Herrera fue borrado, con apenas tiempo para tocar la pelota.

   En ese lapso pudo haber sido goleado y humillado. No le hubiera alcanzado cambio alguno, como sí sucedió, para recomponer las cosas en el segundo tiempo.

   Los dirigidos por el alemán Jürgen Klinsmann fueron superiores en todo, en velocidad, en anticipación, en agresividad, en concentración. Los del Tri parecía que estaban dormidos: sin juego ni carácter.

   Una combinación de todo hizo que las cosas mejoraran hasta conseguir el empate, que resultó justo. Desaparecieron los gringos y los mexicanos le pusieron más determinación que otra cosa. Gracias a esto no llegó la primera derrota de la mini era del Piojo.

   Qué bueno que la selección no volverá a jugar sino hasta el 28 de mayo próximo, cuando en el Estadio Azteca se despida de su afición contra la selección de Israel. No hay mucho qué mostrar en estos momentos. Son más las carencias que las virtudes. Son más los puntos ciegos que las certezas.

   Ayer más que un juego de preparación parecía un partido en el que se quería agradecer a los estadunidenses por haberles dado el pase al repechaje contra Nueva Zelanda. Sí, por aquella victoria de último momento que con Graham Zusi como protagonista le propinaron a los panameños.

   Herrera deberá agradecer que se haya terminado este raro periodo de disque pruebas y negocio. La selección nacional estará un tanto guardada en espera de la definición de su lista final de jugadores. El Piojo debe ya de tener información suficiente para elaborar este listado. Por lo pronto, ayer terminó por ser un buen partido. 

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