A balón parado

¿Quién manda ahora en la desprestigiada Concacaf?

Empieza esta semana la Copa Oro, el máximo torneo a nivel de selecciones de la desprestigiada Concacaf. Hay una sobrada y natural expectación por saber si la selección mexicana de futbol tendrá la capacidad de ganarla y lo que sucedería en caso de que no se pueda cumplir con este objetivo.

Ya habrá tiempo para centrarnos en ello. Por lo pronto se espera que el equipo dirigido por Miguel Herrera avance a la segunda ronda superando con relativa comodidad a sus tres rivales de grupo: Cuba, Guatemala y Trinidad y Tobago.

En lo que creo que hay que reparar de forma inmediata es en la forma en la que esta organización, cuyas dos últimas cúpulas dirigenciales (la de Jack Warner y la de Jeffrey Webb), están sometidas a procesos judiciales en Estados Unidos, se piensa recomponer.

Como sucedió cuando Warner tuvo que renunciar, ahora que Webb también cayó, el 27 de mayo pasado, quien apareció como presidente interino es el hondureño Alfredo Hawit. Este hombre de 63 años, abogado y presidente también de la Federación Hondureña de Futbol, se supone que tiene que convocar a elecciones.

Y lo que se prevé que sucederá en esas elecciones sin fecha es que quien asuma el poder sea el estadunidense Sunil Gulati, el personaje más fortalecido en esta crisis por su posición crítica y de denuncia. Pero lo más probable es que esto se de hasta diciembre o enero próximo, cuando la FIFA nombre al sucesor de Joseph Blatter. Y lo de que llegue Gulati también habrá que esperar pues las islas caribeñas tienen el poder de mayoritear a cualquiera.

Por lo pronto, ayer la Concacaf dio a conocer un críptico comunicado en el que menciona que su Comité Ejecutivo aprobó un “amplio marco de reforma cuyo objetivo es fortalecer significativamente la gobernabilidad, la administración y las operaciones”…

Quién sabe qué signifique eso.  

 

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