A balón parado

Un llamado que le quitará la sonrisa a Vela

Alguien me pregunta si el llamado a Carlos Vela, cuando no hay evidencia alguna de que el jugador quiera estar con la selección nacional, no podría tipificarse como rudeza innecesaria.

¿Para qué forzar esta situación cuando todo te lleva a concluir que el delantero de la Real Sociedad se mantiene en la postura que exteriorizó antes de que se llevara a cabo el Mundial de Brasil, ya con Miguel Herrera como responsable de la dirección técnica?

Muy sencillo. Se trata de que las cosas queden muy claras para todo aquel que se interese o se meta en el tema. Tan claras como no lo están ahora. Por eso no es una acción ilegítima ni tramposa.

Hay gente, periodistas deportivos entre ellos, que siguen montados en la idea de que Vela no quiere integrarse a la selección porque algo le hicieron algunos personajes del pasado, entre ellos Néstor de la Torre.

Yo no creo en esto. Han pasado muchos años ya de aquella fiesta en Monterrey protagonizada y robada por la travesti Yamilé. Ya el propio Vela pudo haber dicho algo al respecto sin riesgo a sufrir represalias del tamaño de lo que el propio jugador se ha impuesto como castigo.

Por otro lado hay también muchos aficionados a los que ahora les quedará claro que la integración del extraordinario delantero (eso nadie lo puede negar), depende por completo de él.

Por eso insisto en que el llamado que hoy se concretó se trata de una jugada maestra tanto de Héctor González Iñárritu como de Miguel Herrera. Como quiera, ojalá el representante del jugador, el promotor Eduardo Hernández o la persona que haga las veces de su consejero, lo convenzan de dejar de lado cualquier punto que le impida vestirse de seleccionado. Si Carlos Vela se convence de jugar, como lo hizo en aquel Mundial infantil de Perú 2005, estará llamado a convertirse en la figura de un equipo que genera millones y también mueve multitudes.  

 

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