A balón parado

El arte de fabricar lo que antes nos parecía un error

Hay quienes se quieren poner positivos siempre y los entiendo. Respecto al incuestionable absurdo de parar la Liguilla durante 18 días, señalan que ello dará lugar a uno de los más altos ratings televisivos para un partido de futbol.

Su razonamiento: la final-final se llevará a cabo la noche del día de Navidad, cuando la mayoría de la población se encontrará de asueto, sin casi nada atractivo por ver en la televisión, un tanto aburrida de un día dedicado a sobreponerse a la gran celebración del fin de año.

Pero no observan que el hecho de que el día de Navidad sea o caiga este año en domingo, le quita mucha fuerza, si no es que toda, a su argumentación. En domingo siempre la mayoría de la gente se encuentra en sus casas, por la noche, a la hora en la que se ha determinado jugar las finales.

En todo caso ya veremos.

Lo que nadie podrá refutar, ni los más optimistas, es que se ha generado un cuadro en el que salen perjudicados todos. Los Tigres porque romperán su ritmo competitivo. No hay manera de que lo sostengan. Tendrán que inventarse actividades estas dos semanas que siguen. El sacrificio de las vacaciones de todos. El arranque del siguiente torneo queda, además, comprometido de forma grave pues será la segunda semana de enero.

El América también se perjudica. Un largo viaje de ida a Japón… El desgaste y el riesgo de lesiones por jugar partidos oficiales en donde está de por medio el prestigio… Un largo viaje de regreso a la Ciudad de México.

Y todo porque alguien no contempló este escenario. Alguien o algunos que cobran por ello. Se pudo haber fabricado una fecha doble más… O haber jugado la jornada habitual en alguna fecha FIFA, sin seleccionados… ¿Qué más daba?

Pero pues así pasa aquí… El futbol mexicano sigue acostumbrándonos a crear situaciones de excepción… Algo que, por cierto, también habíamos visto ya en la Copa Libertadores, generando críticas parecidas a las que expongo, por los propios directivos de la Liga Mx. 

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