A balón parado

Ganar tan fácil, el gran problema de los Tigres

Si como dice Ricardo Ferretti, el principal enemigo de los Tigres, son ellos mismos, lo mejor que le puede pasar a los universitarios en la final que los enfrentará a las Chivas, es que esta serie no se defina a su favor en el primer duelo.

Me explico: al menos los dos duelos previos que han sostenido, el de cuartos de final contra los Rayados del Monterrey y el de semifinales contra los Xolos de Tijuana, perdieron el chiste cuando casi los definieron en los primeros 90 minutos.

¿Qué pasó en los enfrentamientos de vuelta, ambos de visitantes? Se dedicaron un poco a especular, aguantando al rival antes que a lanzarse con todo su potencial ofensivo, el que utilizan cada que quieren o necesitan irse arriba en el marcador.

La noche del viernes pasado, el Tuca reconoció en entrevista en La Afición de Milenio Televisión, con Minelli Atayde y Rufo, que algo que no había podido conseguir es que sus dirigidos no tuvieran que danzar al ritmo de las exigencias. Es decir, si hay que ganar salen con todo a hacerlo… Si esto no es tan urgente, pues se dedican a otra cosa.

Este rasgo en los Tigres lo hemos visto en toda la exitosa etapa de Ferretti al mando. Contra Pumas, en aquella final en la que ganaron con pasmosa facilidad el primer duelo jugado en el Volcán… pero que luego perdieron con esa misma espantosa facilidad en el Olímpico de la Ciudad Universitaria. Y en la última final que ganaron, hace apenas seis meses, contra el América, se puede hablar de algo parecido.

El gran problema para ellos es que si no superan este defecto se van a meter en serios problemas. Aunque las Chivas estén un grado por debajo de ellos en el renglón de la calidad futbolística (colectiva e individualmente), pueden equilibrar la final recurriendo a factores externos, como sin duda lo representa la enorme motivación de ganar un campeonato de Liga que no consiguen desde hace 11 años. Las Chivas tendrán a media nación apoyándolos. 

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