A balón parado

El recuento de los daños… La congruencia y la vergüenza

Sería vergonzoso que el América recurra ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo la sanción de un año que finalmente le impuso la Federación Mexicana de Futbol al paraguayo Pablo Aguilar.

Lo que hizo el defensor americanista fue una agresión. No solo no debe ser defendido por su equipo, sino debería inclusive ser sancionado. Es una irresponsabilidad reaccionar de una manera violenta.

Aguilar no fue profesional, no respetó al equipo que le paga, ni a los aficionados que apoyan sus colores.

En cambio, lo que hizo el argentino del Toluca, Enrique Triverio, coincido con muchos colegas que han analizado este asunto, no puede ser considerado igual de grave. De hecho, un compañero de su equipo, el también argentino Jesús José David Méndez, hizo algo parecido, tocando al árbitro, en medio de las histéricas protestas en las que se involucraron por ahí del minuto 82. Fue expulsado también, pero no está hoy con una sanción de un año encima.

Haría muy bien el Toluca en apelar ante el TAS. La puede ganar. Y no solo la deben argumentar jurídicamente ya, sino que deberían exigir un proceso urgente. ¿Merece Triverio una sanción? Seguro sí, pero no la de un año.

Queda para la discusión inmediata y ordenada la readecuación de los reglamentos que estipulan sanciones. Suenan anacrónicos, desfasados. No corresponden al futbol de nuestros días.

Y en la FMF no deben tirar a la basura la gran conclusión de esta historia: las Comisiones Disciplinaria y la de Arbitraje han quedado seriamente maltrechas, sus responsables con autoridad y credibilidad casi en cero.

No puede el presidente de la FMF, Decio de María, darle vuelta a la página así nada más, como si no hubiera pasado nada. Si en lo único en lo que se concentrarán es en ver la manera en la que se venguen de los líderes de la rebeldía arbitral, están perdidos.

¿Qué dice su reglamento de aquellos, jugadores o árbitros, que declaran y ejercen un paro que arroja pérdidas millonarias? Estoy seguro que nada.

rafael.ocampo@milenio.com

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