A balón parado

La dosis de violencia que tristemente ya asumimos

Ni aunque la violencia que se generó en las tribunas del estadio de los Rayados la tarde del pasado sábado, hubiera estado dirigida solo a integrantes provocadores de la barra “Libres y Lokos”, se puede justificar.

Escribo esto porque muchos aficionados del Monterrey quieren que se haga esa precisión, asegurando que hubo muchos seguidores de los Tigres, con su playera amarilla presentes también en las tribunas, que no sufrieron ninguna vejación o insulto tras la eliminación.

La autoridad en el estadio debió haber actuado contra estos supuestos provocadores y burlones que estuvieron molestando a los aficionados locales durante todo el partido. A la violencia no puede respondérsele con más violencia.

Hace falta que este tema que tanto perjudica la imagen de la Liga Mx y que se hace presente demasiadas veces a lo largo de un torneo, sea enfrentada con un plan estratégicamente elaborado y ejecutado.

Alguien, a quien le paguen por ello, debió de haber presupuestado que muchos aficionados ligados a este grupo de fanáticos que apoyan a los Tigres (los “Libres y Lokos”), iban a intentar estar en el estadio de los Rayados, a como diera lugar, el pasado sábado.

Se debió de haber destinado una zona específica para agruparlos. Como sucede prácticamente en todas las plazas de la Liga Mx. Y si este estadio no la tiene, pues debe de tenerla. Esa era una opción. La otra simplemente no dejarles ingresar, pero como sigue sin saberse quiénes son estos violentos pues no hay manera de identificarlos.

Y es aquí donde hay que resaltar este asunto. ¿Cómo es posible que no se tengan ubicados y credencializados a estos individuos? Bastaría un poco de labores de inteligencia de los cuerpos de seguridad destinados a ello para señalarlos.

Mientras el tema no sea tomado con seriedad y sentido de urgencia seguirán presentándose estos terribles hechos, que no han llegado a cobrarse vidas solo por designios divinos. 

rafael.ocampo@milenio.com

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