A balón parado

Cómo ser una figura de la Liga Mx y no morir en el intento

Que no se haga nada para proteger a la figura refulgente de la Liga Mx, el todavía juvenil delantero del Pachuca, Hirving Lozano, me parece una verdadera tontería. Un futbol de por sí escaso de ídolos no puede permitir, bajo ninguna manera que defensores de los equipos rivales se dediquen a cazar a este muchacho con la complicidad, complacencia o lo que sea que determine la incapacidad de los árbitros.

Resulta increíble que estos señores, empleados para aplicar justicia, no se percaten que la habilidad y velocidad de Lozano, al mismo tiempo que su desequilibrio, vienen siendo objetivo, bajo muy malas artes, de los rivales. Pecan de inocentes los árbitros, pero también reflejan seguir viviendo en un mundo de tinieblas en donde nadie les proporciona la sabiduría de saber pitar partidos específicos.

Estos señores salen a la cancha cuando juega Lozano o cualquier otro delantero que marca diferencia como si se tratara de cualquier otro partido. Pero eso sí, en sentido inverso, son perfectamente capaces de etiquetar jugadores caprichosos, alegadores o de plano fantoches. Ahí sí tienen memoria y marcan con todas sus vísceras a aquellos que bajo los lugares comunes más simples los quieren engañar o resultan insufribles.

Nadie está pidiendo, volviendo a las salvajes caricias que le dedican al Chucky Lozano, un reglamento especial. Lo que se exige es una mayor observación a la intencionalidad con la que se le marca, a la tendencia a provocarlo para sacarlo de quicio y propiciar reacciones violentas ante insultos y agresiones.

El arbitraje mexicano debe desarrollar de forma urgente un área de inteligencia que provea a los silbantes de mayor información y así puedan modular de mejor manera su criterio.

Sin esto, cualquier jugador habilidoso y desequilibrante va a terminar con heridas como la que le propinaron a Lozano la noche del viernes pasado en Tijuana. La Liga Mx no puede darse el lujo de tener en el hospital a sus figuras. 

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