A balón parado

Un campeonato merecidísimo

Le supo jugar y le supo ganar muy bien el Guadalajara a los Tigres. Y contra casi todos los pronósticos, las Chivas se alzaron con el título.

Merecido campeonato el que obtuvieron los dirigidos por Matías Almeyda. Ganaron en serie de penales la final del torneo de Copa hace unas semanas y ahora, de forma incuestionable, la Liga. ¿Quién lo hubiera dicho? ¡Bicampeones!

Antes de la llegada del argentino al timón de los rojiblancos, todo era caos y declive en este equipo. Hoy las Chivas encabezan uno de los proyectos más firmes y congruentes del futbol mexicano.

Nada llegó de forma gratuita, ni se generó de forma espontanea. Un factor principalísimo que explica este éxito es la continuidad y apoyo al cuerpo técnico. A Jorge Vergara, el propietario de las Chivas, se le había hecho un vicio despedir a entrenadores y directivos. Con Almeyda hizo buena química. Además, supongo, estaba ya harto de tanto movimiento infructuoso y de tanto dinero pagado en indemnizaciones.

Pero además de la continuidad del entrenador, las Chivas recibieron una buena cantidad de refuerzos que no resultaron nada baratos. Rodolfo Pizarro, Alan Pulido… Un poco antes Orbelín Pineda, Oswaldo Alanís, Jair Pereira, Isaac Brizuela… El portero Rodolfo Cota, el contención José Juan Vázquez, el mismo Néstor Calderón o el lateral Edwin Hernández. Y, por supuesto, nombres que nunca funcionaron como Ángel Reyna o Carlos Gullit Peña.

Pero Jorge Vergara encontró siempre la manera de traer jugadores atractivos a un precio infladísimo por tratarse de las Chivas.

El proyecto futbolístico de Almeyda evolucionó también de forma notoria: de la ofensividad a veces ingenua al equilibrio maduro. Eso sí, siempre con un gran corazón y con un esfuerzo en cada línea ejemplar.

Las Chivas se merecen este campeonato y la gloria que conlleva. Trabajaron de forma ardua para ello. Nadie les regaló absolutamente nada y siempre fueron a contracorriente.

rafael.ocampo@milenio.com

 twitter@rocampo