A balón parado

Una burla más al sentido común

El jugador del Pachuca, Franco Jara, se desquició el sábado pasado en el partido que su equipo perdió contra los Rayados del Monterrey. Primero dio una alevosa patada al defensor César Montes tras verse superado en un duelo individual. Cuando el árbitro del partido, Eduardo Galván, le mostró la tarjeta roja, se fue en su contra y claramente chocó su pecho contra el del silbante… Por último, profirió insultos presumiblemente también al colegiado.

De acuerdo a cualquier persona conocedora de estos temas, algunos ex árbitros que ahora hacen las labores de analistas en medios, por ejemplo, cuando menos correspondía una suspensión por 5 partidos.

Pero no. La Comisión Disciplinaria decidió castigar a Jara con solo dos partidos de suspensión. Inexplicable.

¿Qué fue? ¿Que el árbitro no se atrevió a reportar en su cédula la agresión física y los insultos? ¿Y si no se atrevió se puede indagar por qué no lo hizo? ¿Por qué solo puso como causa de la tarjeta roja “conducta violenta”?

¿Qué van a hacer en la Comisión de Arbitraje? ¿Cuál es la postura del presidente de la misma, Arturo Brizio? ¿Qué va a decir o a hacer, por otra parte, la AMA, la organización casi sindical que representa a los árbitros?

Seguramente al tema se le va a dar rápidamente la vuelta. Todo mundo jugará el rol del occiso. Y a otra cosa.

Vamos a ver. En todo caso existe el recurso de intervención de oficio por parte de los órganos que sancionan. Lo han hecho en otros casos. Pero presiento que esto ahora tampoco va a suceder.

¿Por qué es la gran pregunta? Me encantaría conocer la reacción más honesta del árbitro Galván. ¿Qué sintió cuando Jara se atrevió a rosarlo en un claro desafío a su autoridad?

En todo caso estos asuntos deben ser vistos como algo realmente serio. No contribuye en nada a la credibilidad de una Liga que quiere crecer sobre los mejores estándares internacionales.

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