A balón parado

La final de La Volpe con un estilo “anti La Volpe”

El América jugará la final del futbol mexicano contra los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Seguramente esto llenará de orgullo a sus millones de aficionados. Pero hasta por salud mental de todos ellos, deberá consignarse que llegaron a ella sin lucir y que si no cambian su forma precavida de jugar, difícilmente se podrán coronar el próximo día 25, en plena Navidad.

Hoy algunos podrán elogiar a Ricardo La Volpe, el veterano entrenador que llegó a las Águilas como relevo del defenestrado Ignacio Ambriz. Serán, eso sí, las primeras alabanzas para el argentino como un director técnico resultadista, alguien que privilegia la eficacia por encima de la forma.

A los Tigres dirigidos por un casi veterano como él, Ricardo Ferretti, insisto, no les va a ganar con un juego tan calculador. Anoche pudieron ganar su partido contra el Necaxa, casi hasta el final del segundo tiempo, cuando el rival tuvo que abrirse y dejar espacios defensivos. Pero hasta antes del gol del brasileño William da Silva el fantasma de la sorpresa necaxista se sintió en el Estadio Azteca.

La realidad es que el equipo de La Volpe pudo haber resuelto la eliminatoria de otra manera, apostando a la agresividad y ofensividad que siempre caracterizó su propuesta táctica. La famosa “filosofía Lavolpista” ha quedado distorsionada. El América se habría arriesgado al peligroso contragolpe liderado por el chileno Edson Puch, seguramente, pero pudo también haber hecho goles con sus delanteros ahora contenidos.

En fin. Como dirían los clásico, “eso ya es historia”. Lo importante es lo que viene. Un viaje largo a Japón para participar en un torneo imposible de ganar, en donde la autoestima solo quedará a salvo si se llega a la final. Y luego, el viaje de regreso y una final en la que cerrarán de visitantes contra un equipo que tendrá que encontrar la manera de no relajarse.  

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