A balón parado

La patética manera de ver la violencia en el "Pirata" Fuente

Ahí está, cruda y salvaje, la violencia en las tribunas de algunos estadios del futbol mexicano para decirnos que no se ha hecho lo suficiente para erradicarla.

Basta repasar los testimonios diversos de ella la noche del viernes pasado, en el duelo que abrió la Jornada 7. Un tipo, ataviado con una camiseta de los Tiburones Rojos, atacando con un picahielo en la mano derecha a un porrista de los Tigres. Otro simpatizante del equipo local pegándole a uno del equipo visitante con una especie de tubo en la espalda, mientras otro lo jalaba de la cabeza o del pelo.

Hay otra fotografía, antes de la reyerta, que da escalofríos: un seguidor del Veracruz, inhalando lo que se supone es cocaína en su lugar de la tribuna.

Qué grave que las medidas de seguridad para evitar enfrentamientos y desmanes en los partidos de la Liga Mx se relajen de esta forma.

Hace ya tiempo se había determinado que no hubiera presencia de porras o barras organizadas de los equipos visitantes. Aunque suene drástico, esto debe retomarse de inmediato, cualquiera que sea la conclusión de la investigación que viene llevando a cabo de los hechos ocurridos en el Pirata Fuente, la Federación Mexicana de Futbol.

No hay condiciones para que aficionados de otros equipos se presenten masivamente en unos estadios que no garantizan su seguridad. Es casi llevarlos al matadero.

Ahora, que la reacción generalizada no sea la de condenar la violencia y castigo a todos los que le dieron forma la noche del viernes en el Pirata Fuente, me parece patético. Este juego en el que han caído directivos, entrenadores y hasta jugadores de Veracruz y Tigres (con distinto grado de protagonismo), es vergonzoso y debe ser exhibido para que no se repita.

Ni siquiera hablo de castigos a ninguno de estos personajes (Ferretti, Gignac, Kuri Grajales). Este asunto con ellos debe ser abordado desde la educación e información. Pero en serio. 

rafael.ocampo@milenio.com

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