A balón parado

La Liga Mx y el inicio de una lucha inaplazable

Confieso que me sorprendió el tono autocrítico con el que habló ayer el presidente de la Liga Mx, Enrique Bonilla, para anunciar el resultado de la investigación por la tremenda zacapela ocurrida en Veracruz hace ya diez días.

Es un buen principio para entrarle, ahora sí en serio, al irremediable hasta ahora asunto de la violencia en los estadios del futbol mexicano.

“En la Liga Mx debemos reconocer que no se aplicaron de forma adecuada los protocolos establecidos. No se actuó de manera preventiva para evitar los sucedido en la tribuna, y fuimos rebasados por los hechos del final del partido”.

Eso dijo el directivo al arranque de la rueda de prensa en la que ayer anunciaron los castigos determinados por la Comisión Disciplinaria: un partido de veto para el Estadio Luis Pirata Fuente y multas para la directiva de los Tigres y su entrenador, Ricardo Ferretti.

Más que las sanciones, que se pueden catalogar como casi simbólicas, me importa el análisis que se hizo de lo que ocasionó la violencia. Hubo observaciones y críticas para todos:

Para el equipo local, que “no implementó el operativo de seguridad necesario para atender un partido con 25 mil aficionados”…

Para los elementos de seguridad pública, que “no eran suficientes en el inmueble, lo que debió exigirse a las autoridades previo al arranque den encuentro en Veracruz”.

También para los Tigres, que no tomaron “las medidas adecuadas con su grupo de animación antes del partido… Además, algunos de los miembros del Club no tuvieron el comportamiento adecuado ante la situación”.

Y lo más importante, Bonilla plantea que a los infractores debe tratárseles conforma a las leyes federales y no conforma a las locales: “calificamos estos hechos como graves y deberían aplicarse sanciones más severas que las sanciones administrativas locales”…

Insisto, me parece un discurso que debe originar toda una política y estrategia para enfrentar este terrible mal. 

rafael.ocampo@milenio.com

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