A balón parado

Otra vez: un desastre llamado Cruz Azul

Es evidente que los propietarios o directivos del Cruz Azul se han equivocado. Uno por encima de todos: el presidente de este club, Guillermo Álvarez Cuevas

En Billy Álvarez, como se le conoce en el medio, ha recaído la responsabilidad de nombrar al director deportivo, al director técnico y, por supuesto, a los refuerzos.

Es evidente también, a la luz de los tristes resultados de las últimas dos décadas, que esos directivos, entrenadores y jugadores que se han puesto, tras firmar cuantiosos contratos, la camiseta del equipo, no han estado a la altura del gran reto: conseguir campeonatos.

Dicho esto, se tiene que hacer un análisis del trabajo que ha venido haciendo el actual plantel, empezando por el español Paco Jémez.

El ex entrenador del Rayo Vallecano no ha podido y a estas alturas del asunto parece que no podrá. Con independencia de lo que suceda en la Copa Mx, en cuyas semifinales está y mañana, ante Monarcas buscará situarse en la final.

Este Cruz Azul es un mal equipo de futbol, conformado por jugadores que no son la gran cosa o no son más de los que componen a muchos de los otros equipos de la Primera División.

Es tan mal equipo como el que articuló Tomás Boy, el anterior entrenador de este equipo. Es una oncena lenta, sin energía, sin concentración en los momentos decisivos del juego. Ni en defensa. Ni en ataque.

El mejor jugador del equipo es recién llegado: el ecuatoriano Ángel Mena. Se nota que hace diferencia, pero abusa del juego individual. Otro que carece también de sentido de grupo, es el chileno Martín Rodríguez… Y los dos nominales centros delanteros: Jorge Benítez y Martín Cauteruccio, lucen fuera de forma y de lugar.

Al Chaco Giménez, con cariño, ya no le alcanza para ser la figura del plantel. Literalmente le pesan los años. Y en defensa tampoco hay garantía, con defensores lentos, que se pasman en los momentos críticos.

Menudo problemón enfrentan los cruzazulinos. No veo cómo se enderecen. 

rafael.ocampo@milenio.com

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