A balón parado

El resurgimiento del Atlas, con los mejores valores

Hay varios caminos para llegar al éxito en el futbol. Pero el que más satisfacciones otorga, sin ninguna duda, es el que llega proveniente de valores incuestionables como el de tener un equipo conformado en su mayoría por jóvenes canteranos. O uno que provenga de inversiones no tan costosas, o menos costosas que la de la mayoría de los clubes adversarios.

O como en el caso del Atlas, el equipo del que ahora hablo, cuando se llegó a este punto tras reordenar el camino, corrigiendo el rumbo que en los afanes de satisfacer con un título a la maravillosa afición que tiene este equipo, se había empezado a recorrer con más sobresaltos que ritmo.

Conociendo a todos los que integran este equipo, directiva y afición sobre todo, no quedaran contentos hasta no ganar el campeonato que se les niega desde 1951. Pero que lograran su pase a una fecha de que concluya el torneo, ganándole al América en el Estadio Azteca, de la forma en la que lo hicieron, por supuesto que es de reconocerse.

La directiva que encabeza Gustavo Guzmán Sepúlveda recuperó a uno de los mayores símbolos de este club, el defensor Rafael Márquez. Lo trajo para que se retirara con los colores que lo dieron a conocer en el profesionalismo y a los que Rafa siempre guardó fidelidad. Y a partir de ahí, cansada de tanto dinero malgastado en refuerzos con nombre, pero que otorgaron nulos resultados, optó por la modestia. Empezando por la designación de José Guadalupe Cruz, el Profe, como director técnico. Jóvenes como Diego Cruz, José Madueña, Gaddi Aguirre, Brayan Garnica, Carlos Treviño, Daniel Álvarez, Edson Rivera, Javier Salas, Luis Reyes, Martín Barragán, Sergio Rodríguez... Y otros mexicanos como Luis Robles, Jahir Barraza, Rodolfo Salinas, Cándido Ramírez, Daniel Arreola y Miguel Fraga.

Solo 7 jugadores extranjeros, que para como están las cosas en nuestra Liga, son realmente pocos para un plantel. Ahí está el Atlas. Aquí está este Atlas. Que corre y corre como antes, que juega bien al balón, que ejerce presión en campo contrario y se muestra peligroso al frente. 

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