A balón parado

Una muestra de honestidad que no debe desestimarse

Son tantos los cuestionamientos que muy de tanto en tanto y merecidamente se le hacen a la Liga Mx, que uno no puede dejar de pasar estos momentos o acciones que la legitiman y ayudan a incrementar su credibilidad. Como los que se registraron en la Jornada 17, el fin de semana pasado.

Los reflectores se dirigieron a la inacabada disputa por el no descenso. Fundamentalmente en dos partidos: el Atlas vs Jaguares y el Monterrey vs Monarcas.

Y la actuación de los árbitros, los primeros sospechosos siempre de prestarse a venderse o a manipular el desarrollo de un juego o del marcador del mismo, salieron estupendamente bien librados.

El Atlas tenía que ganarle a los Jaguares para ayudar a que su hermano de compañía, el Monarcas (equipos propiedad de Ricardo Salinas Pliego, el dueño de Tv Azteca), no se fuera a la Liga de Ascenso con la dolorosa devaluación de sus activos y valor de franquicia que ello implica.

Pero los Jaguares metieron un golazo por conducto de Christian Bermúdez y sostuvieron la mínima ventaja hasta el final. No recibieron los locales, o la poderosa compañía de televisión, ayuda alguna del árbitro Roberto García.

Vámonos ahora a Monterrey, donde Monarcas tuvo la capacidad de irse también arriba en el marcador al minuto 30 del juego… El árbitro Jorge Isaac Rojas tuvo la valentía de marcarle un penal en contra a los visitantes al minuto 85… El cobro acertado del colombiano Dorlan Pabón no solo empató el marcador, sino que mandaba a los michoacanos a la Liga de Ascenso y, además, metía al América a la Liguilla.

A los 90 minutos, el peruano Raúl Ruidíaz sin embargo, tenía otra historia que contar y con su agónico gol logró no solo la salvación de su equipo, sino que lo metió a la Liguilla donde estarán compitiendo por ser campeones.

Pero los árbitros salieron estupendamente bien librados. Lo mismo que los jugadores y los entrenadores… Y, por encima de todos, los directivos de la Liga Mx y de los equipos involucrados. 

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