A balón parado

No hay ajustes de cuentas, pero sí consignas

No creo en los ajustes de cuentas de los árbitros a quienes los critican. Pero sí estoy convencido de que los silbantes fabrican consignas contra determinados personajes, que a la postre terminan por alterar su sentido de la objetividad.

Lo que sucedió con las Chivas el pasado sábado por la noche, cuando perdieron por la mínima diferencia contra el Puebla, no creo que pueda ser concebido como una acción deliberada del cuerpo arbitral para enfrentar las quejas que Matías Almeyda les dirigió cuando, días atrás, se dio a conocer su suspensión de dos partidos tras ser expulsado en el juego de la Jornada 4.

Tendrían que haberse puesto de acuerdo un gran número de personajes de naturaleza muy disímbola. De entrada, el presidente de la Comisión de Árbitros, Arturo Brizio, jamás se prestaría a una jugarreta de este tipo. Pero si alguien quisiera insistir en que si, habría que pensar que el señor Brizio tendría que haber conciliado este plan con los dirigentes de la AMA (la Asociación de los Árbitros) que tanto influye en la gran mayoría.

La realidad es que el árbitro de este partido, Roberto Ríos Jácome, se fue con la idea de que el defensor Jair Pereira le habría propinado una patada que hizo que el atacante poblano, Cristian Esparza, cayera al césped justo cuando se perfilaba solito a encarar al portero Rodolfo Cota.

Con cuando menos cuatro tomas diferentes en la repetición televisiva, incluida una en cámara lenta, uno se puede percatar de que no hay contacto del defensa al delantero. Pero en primera instancia el árbitro vio otra cosa. Esto pasa en el futbol. Le ha pasado a las Chivas y le volverá a pasar, a favor y en contra.

De lo que sí hay sobrados testimonios es de la animadversión que los silbantes le tienen a ciertos jugadores y entrenadores. Este criterio de rechazo a ciertos comportamientos muchas veces se determina en las mismísimas juntas semanales que tienen los árbitros. Y esto marca tendencia y genera muchísima subjetividad. Esto sí debe erradicarse. 

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