A balón parado

¿Por qué no decir que lo corrieron? Tenían razones para ello…

No deja de impresionarme lo innecesariamente rebuscado que se comporta, de tanto en tanto, el mundo del futbol.

La filtración de la salida, al término de la presente temporada, de Ricardo Peláez, del América, nos remitió la semana pasada a que algo no anda precisamente bien en Coapa.

Obligado, pudiera decirse, por lo expuesto en los medios, el propio Peláez tuvo que ratificar lo que se publicó, explicando que su despedida del América sería efectivamente cuando el torneo terminara, esperando festejar un nuevo campeonato.

Pero el pasado viernes por la mañana, Peláez fue a sus oficinas, se reunió con Yon de Luisa (ex presidente del América y desde hace varios meses el máximo responsable de Televisa Deportes) y salió de ella sin trabajo.

¿Qué se dijeron en esa reunión? No se sabe. Uno supondría que, con justa razón, el señor de Luisa le reclamó a Peláez por la filtración, por no negar la especie de su salida, por dedicarse a dar entrevistas por todos lados. Quizá también por no respetar los causes institucionales y esperar a que el anuncio se hubiera dado en los tiempos y en las formas adecuadas.

Razones suficientes como para despedirlo sin más. Esto todo el mundo lo hubiera entendido.

Entonces, si las cosas fueron así, ¿por qué no decirlo de esa manera? ¿Por qué no simplemente despedir a Peláez? ¿Por qué salir a decir que Ricardo había decidido irse ipso facto?

Todos supimos en las siguientes horas que, apenas terminó de hablar con De Luisa, Peláez fue obligado a salir de las instalaciones del América sin siquiera poder despedirse de los que poco antes habían sido sus jugadores y su cuerpo técnico.

Lo corrieron pues y con justificadas razones.

¿Qué hay detrás de todo lo que se dijo después? Empezando por el silencio o complicidad misma del propio Peláez.

Evidentemente algo no está nada bien en el América si no son capaces de decir las cosas como son. 

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