A balón parado

Cinco golazos, de argentinos, la mala suerte del América

Algo no está haciendo bien el América que dirige Ricardo La Volpe para acumular dos derrotas en los dos partidos que ha jugado de este nuevo torneo. Habrá que ver qué, pero nadie podrá discutir que al menos 4 de los 6 goles que ha recibido su portero Agustín Marchesín han sido unos verdaderos golazos, portentos de ejecución de los atacantes rivales que no es nada común que se acumulen sobre un mismo equipo.

Recordemos que el América consiguió postergar el partido de la fecha uno, el que jugarían en el Estadio Azteca contra los Jaguares. En la fecha 2 fueron a Toluca, prestándose para que el equipo local reinagurara su estadio. Perdieron 2-1. Los dos goles de los Diablos Rojos fueron disparos imparables desde fuera del área grande. Fueron obra de los argentinos Gabriel Hauche y Jesús Méndez.

En la fecha 3, el América volvió a jugar de visitante, en una cancha (la del Volcán universitario en Monterrey), complicada de verdad. Acá el preciso ejecutor fue otro argentino: el mediocampista de los Tigres, Lucas Zelayarán. El apodado Chino sacó dos derechazos que dejaron mudo a Marchesín y sorprendido de su hazaña al propio jugador felino.

Si me apuran, el cuarto gol, el del también argentino, Ismael Sosa, también fue un verdadero golazo, en otro estilo, más producto del ingenio que de la potencia.

Le viene al América un calendario un poco más cómodo: reciben al Veracruz, el próximo fin de semana. Visitan a Monarcas-Morelia, en la fecha 6; y en la 7 vuelven al Azteca contra el Puebla.

Como dijo La Volpe tras perder el sábado en Monterrey: pronto vendrá la calma… con los triunfos vendrá la calma… La ley de probabilidades indica que los golazos en contra tendrán que tardar en volver a llegar.

Contra los golazos poco o nada se puede hacer. Pero insisto en que el América no va a andar como el desastroso arranque de temporada lo indica. Este equipo va a pelear por el título, nuevamente.  

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