A balón parado

La Volpe es incongruente… Aunque lo niegue y descalifique

Nadie puede cuestionar la efectividad del América que dirige Ricardo Antonio La Volpe. Han tenido un repunte absolutamente inesperado para las condiciones que viven, con lesionados y suspendidos de su plantel titular.

El América, con 24 puntos, está a solo dos del superlíder, el Toluca. A falta de cuatro partidos para que termine la fase regular del torneo puede, inclusive, ser el primero de la tabla y entrar a la Liguilla con ventajas.

Esa es la, insisto, incuestionable posición de las Águilas. Sus millones de seguidores, su directiva y propietarios deben estar contentos. No sabemos, si todos ellos, en cambio, están orgullosos de la forma en la que han fundamentado esta reacción.

El juego que han exhibido es raquítico en cuanto a espectacularidad y atractivo. Se supone que esto no va con los valores de este club, o eso han propalado en otros momentos los más fanáticos de sus hinchas.

Yo digo que si en algún momento se ha justificado este cambio de filosofía en aras de lograr un equipo ganador, es ahora, precisamente por la serie de inesperadas adversidades.

Otra cosa es que el entrenador La Volpe no quiera que lo cuestionen en lo que tiene que ver con su particular historia y filosofía de juego.

Es un asunto tan notorio el que ha dejado de lado sus valores de juego ofensivo que bien puede o debe ser tachado de incongruente. La Volpe decidió jugar de una manera distinta a lo que siempre propuso no en este torneo, sino desde que llegó como relevo de Ignacio Ambriz arrancado ya el torneo anterior.

El veterano director técnico ha hecho jugar a un equipo que se dice grande como un equipo que se asume chico. Con demasiadas precauciones, recurriendo a la defensa como estandarte. Y esta estrategia lo hizo llegar a la final del torneo anterior, pero no a ganarla. Quizá haya que recordárselo.

Es muy válido que La Volpe cambie. Lo que no se vale es que no lo reconozca y quiera engañar y distraer descalificando. 

rafael.ocampo@milenio.com

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