A balón parado

La gran mentira italiana

La Liga italiana sigue siendo atractiva por la capacidad que han tenido para generar y mantener en sus principales equipos a jugadores de futbol muy atractivos: Paulo Dybala, Gonzalo Higuaín, Mauro Icardi, Edin Dzeko y muchos otros más.

Y aun así, puede decirse que los italianos ven hoy por encima de ellos a competiciones como la española, inglesa, alemana y, en una de esas, hasta la francesa, que con la llegada de Neymar al PSG, ha empezado a generar audiencias atractivas también.

Relegados al segundo lugar por España en su grupo clasificatorio, los italianos tuvieron que ir a la ronda de repechaje contra el representativo de Suecia. En teoría un compromiso a dos partidos que si bien podría resultar complicado, al final no hacía pensar a nadie que Italia no acudiría al Mundial de Rusia.

Pero la gran sorpresa llegó. Los italianos fueron incapaces de hacer un solo gol en 180 minutos. Fueron eliminados pese a tener la ventaja de cerrar en casa, en Milán, ante el apoyo de miles de sus aficionados.

Lo que vimos fue una propuesta de futbol patética. Una Italia sin nada atractivo ni potente al frente. Chiellini, el gran defensor central de la Juvetus, convertido en extremo izquierdo, mandando y mandando centros al área, predecibles, sin efecto a favor de sus estáticos y chaparritos delanteros.

No hablemos de desequilibrio o desborde… No hay un solo jugador italiano que sepa hacer esto. Ni tampoco ningún extranjero al que pudieran haberle ofrecido la nacionalidad.

Los suecos, sin nada maravilloso que destacar, se parapetaron atrás, con sus torres, con su fortaleza física que siempre les permitió ganar cualquier disputa de balón.

Y esto que algunos críticos de futbol europeo hablaron hace poco que Italia estaba fraguando una propuesta futbolística más agradable y ofensiva. Gran mentira. La selección italiana está sumida en un enorme hoyo. No es asunto solo de cambiar de entrenador.  

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