A balón parado

El absurdo descenso y ascenso

Este que está a unos cuantos días de definirse, será el último descenso en el futbol mexicano, al menos en un buen tiempo.

O los Tiburones Rojos del Veracruz o los Lobos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Cualquiera de estos dos equipos escribirá esta historia. O ninguno, si es que el equipo que se proclame campeón de la Liga de Ascenso resulta que no está certificado para poder jugar en la máxima división.

Como van las cosas en la Liguilla de la llamada “división de plata”, solo que los Dorados de Sinaloa o los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara (que se encuentran ya en semifinales), se coronen no se daría lo que la gran mayoría contempla:

Quienes mandan en el futbol mexicano determinaron que si el campeón de la Liga de Ascenso resulta un equipo que no cuenta con los requisitos para poder subir, el equipo de la Primera División que terminó en último lugar de la tabla porcentual (la que indica al equipo que perderá la categoría), puede pagar 120 millones de pesos y mantenerse en ella.

Estos 120 millones de pesos irían directo a la caja del campeón del Ascenso que no cumple con los requisitos establecidos.

¿Pero qué pasa si el equipo que finalmente desciende es Lobos BUAP y decide que no quiere o no puede pagar esos 120 millones de pesos? (El dueño del Veracruz, en cambio ha dicho que si descienden, sí los pagará).

Como van las cosas, creo que la Federación Mexicana de Futbol o la Liga Mx tendrán ya que pronunciarse. O hacer que los propietarios del equipo poblano digan que sí pagarían ese dinero. Si Lobos pierde el próximo sábado en Monterrey, contra los Rayados, estarán descendidos.

Qué raras y complejas enredaderas sabe fabricar el futbol mexicano.

Pero bueno, supongo que a todos aquellos que hace algunas semanas salieron a defender a capa y espada el ascenso y descenso esto no les parece terriblemente vergonzoso, ni de urgente cambio. 

rafael.ocampo@milenio.com

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