A balón parado

La Liga de los refuerzos absurdos

Tiene razón Miguel Herrera cuando explica las complicaciones que trae consigo el mercado invernal. Pocos jugadores se quieren mover, los clubes propietarios de esos jugadores atractivos traen otros tiempos, los que no necesariamente coinciden con esto de arrancar el torneo los primeros días de enero.

La única manera de dinamizar todo es pagando cantidades exageradas, sobreprecios que pueden poner en serio riego economías equilibradas con muchos esfuerzos.

Entiendo esto. Y es un hecho tan cotejable que algo debería de hacer la Liga Mx en términos de calendario para situarse a la par de las competiciones de las que se está nutriendo de talento.

Pero mientras se llegan a tomar medidas de este tipo, cosa que dudo mucho que suceda, lo que queda es ser críticos y reconocer que la mayoría de los refuerzos extranjeros que llegan cada seis meses, no tienen una trayectoria que impresione a nadie, son desconocidos por un lado o jugadores que han fracasado en proyectos ambiciosos y que luego fueron a jugar roles discretos o mediocres en proyectos más modestos.

¿Cuántos de los que se han declarado sorprendidos porque el América busca al delantero francés Jeremy Ménez sabían algo de él? ¿O ahora resulta que el holandés Luuk de Jong es un gran delantero, garantía de gol? Lo mismo, ¿quién de todos los que ahora están expectantes de su llegada sabía nada de su trayectoria hasta antes de que a alguien se le ocurriera traerlo al futbol mexicano?

André-Pierre Gignac, el francés que tanto ha aportado a los Tigres en los últimos dos años, llegó con nombre y trayectoria. Con la garantía, pues que se ha encargado de cubrir.

La enorme mayoría de los futbolistas extranjeros que llegan a la Liga Mx resultan innecesarios. Algunos ni siquiera juegan, vamos, a veces no son llevados ni a la banca para estar como opciones de cambio. Alguien tiene que terminar con este absurdo.

rafael.ocampo@milenio.com • twitter@rocampo